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Una de las tantas formas que aprendí y sumé vivencias fue  haciéndome preguntas y experimentando qué podía suceder si hacia tal o cual cosa. Que alguien me enseñara era todo un reto porque tenía que «demostrarme» lo que decía y que lo pudiera aplicar en esta realidad.  Viví una infancia ingenua también y recordaba todo el espectáculo que montaba mi Mamá para dejarnos los regalos de los reyes magos, previo a nuestro ritual del cigarro, yerba para los caballos y el caramelo de menta verde que ni idea para que era, pero se la poniamos.  Luego recordé que me convertí en cómplice de mi madre porque la ayuda con el proceso para mis hermanos una vez descubrí que ella era quien arreglaba todo.

Esta mañana pensé que quizás los tres reyes magos se estarán refiriendo a la tríada mágica (acabo de inventar este término) donde en lo ingenuo e inocente recibimos los regalos de otros; lo intermedio sería donde nos damos cuenta que nosotros somos lo que nos debemos dar los regalos y esta última etapa donde después nos convertimos en quienes damos los regalos. ¡Qué maravilloso juego!

El Niño, el que con su ingenua curiosidad colecta las percepciones a través de sus sentidos que definirán sus vivencias, las cuales guardará instintivamente para que el

El Yo viva desde su almacen subconsciente, escogiendo entre sus opciones y guiado por los estímulos externos, aprenda a distinguir entre reacción y acción en un bucle infinito, y

El Ser, el que todo lo sabe, pero deja que experimentes y te diviertas aprendiendo quien eres, o al menos, eso que creemos ser.  Me vuelvo a preguntar, ¿Y si ya sabes que eres tú quien te da tus propios regalos, qué te gustaría recibir?

¡Sigamos jugando!

#CoachKeniaSantana

#SeLibreComprometidoApasionado

#ViveTuTriadaMagica