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-«Hasta hoy he comprobado que lo único que tenía era a mi misma».- “Los cambios no se harán esperar. La cuenta regresiva inició hace años para algunos, apenas para otros. Es la etapa del gran maestro y el buen alumno”.

-¿Cómo así? ¡Estos últimos años he estado luchando por mi libertad de ideología, por un mundo sin fronteras, por mis derechos a esto o a lo otro!

– ¡¿En serio?! ¿Cuáles derechos? ¿Cuál libertad? Ese sueño guajiro de que las cosas nos las merecemos porque sí está a punto de abrirse a La Luz.

– A ver, explícame…

– Mira, por mucho tiempo hemos creido que las cosas nos llegan porque si. Que dejando los problemas «al tiempo» se resolverían solos en lugar de enfrentarlos y pagar el precio emocional, económico, etc., que representaban. Nos hicieron creer que si nos comportábamos de determinadas formas «la vida» nos compensaría de la mejor manera. ¡Oh sorpresa!

– Si, me ha tocado, ¡pero sigo con fe esperando un milagro!

– No estoy aquí para decepcionarte, pero si para abrirte los ojos. Desde la idea mística de la vida no podrás resolver nada.

– ¡¿Pero como te atreves a dudar de mi fe?! La he cultivado toda mi vida.

– La fe sin auto conocimiento no te sirve de nada.  Estoy de acuerdo que podemos «hacer magia o milagros» si así quieres llamarle a hacer que las cosas sucedan, pero es más complejo de lo que estás simples palabras quieran decir.

– ¿Podrías explicarte por favor?

– Hacer que sucedan las cosas es lo que nunca nos han contado. El «cómo» de la cosas.  Solo nos limitaban a imponernos «por las malas o las buenas», en el mejor de los casos, lo que teníamos que hacer. Nadie cuestionaba nada. Todo lo daban por hecho y que estaba bien.

– ¿A quiénes te refieres cuando dices «nos han contado, limitaban»?

– ¡¿Qué buena pregunta?!  Me refiero a todo, a nuestro entorno inmediato, comenzando por nuestra familia, sociedad en toda su extensión, gobiernos y demás. ¡Pero ojo!, no estoy culpando a alguien en particular.

– ¿Ah no? Entonces…

– Todos hemos estado envueltos en este mar de desinformación. Ellos a su vez recibieron indicaciones de su mismo entorno, quizás de formas muy diferentes y era lo que tenían a la mano para comunicar. Afortunadamente la evolución es indetenible y hoy podemos ver esos huecos y tener la suficiente sensibilidad para entender sus propios procesos.

– Es decir, ellos son víctimas

– Todos somos víctimas y todos somos victimarios, por llamarnos de alguna forma. Sin embargo, estos juegos emocionales ya no nos sirven, solo te los menciono como referencia. Algunas personas dicen todos somos alumnos todos somos maestros, asuntos jerárquicos si lo quieres ver así.

– ¿Cómo lo ves tú?

– No seas capciosa jeje. No pasa nada, te voy a contestar.

– Jeje

– Veo que todos somos interdependientes por lo tanto co-responsables.  Entiendo que si algo no se hizo bien en algún momento fue por desconocimiento. Estoy convencida que si sabemos realmente algo, nuestra misma conciencia empuja a su aplicación en busca del tan anhelado equilibrio.

– Uff profundo…

– Puede ser. Pero no me quiero desviar. Estamos en la puerta de GRANDES CAMBIOS y quizás las mayúsculas queden pequeñas para expresar cuán grandes son, porque muchos de estos cambios ya están sucediendo y apenas muy pocos se han dado cuentan.

– Uyy, ¡me preocupas!

– No es para preocuparse, sí para ocuparse de lo que nunca hemos hecho conscientemente: de nosotros mismos.

– Pero… ¡me he ocupado de mi!

– ¡¿Really?! Mira, que tal si te invito a un café y seguimos platicando.

– ¡Va! Algo sacaré de todo esto.

– ¡Perfecto! ¡Esa es la actitud!

 

Continuará…

 

Autor: Kenia Santana
Fragmento de mi libro «Conversaciones con Millen»

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